Escuela de Dudas
17/10/2004
Por
Abraham Salloum Bitar

Candaya
A Olga
Martínez y Paco Robles los conocí un día
sábado, que los hebreos han elegido, ellos
que son el pueblo elegido por Dios, para
su religioso descanso. Estaban sentados,
junto a Ramón y Lucía, en un local que
trata de ser el único café del apaciguado
rumor, que es el Centro Histórico de
Angostura. Ahí estaban, acaso
protegiéndose del sofocante calor del
mediodía angostureño, mientras disfrutaban
de un café negro casi agua -guayoyo lo
llamamos por tierras venezolanas- y de
unos jugos de frutas, los únicos productos
que sirve "Plaza's Café Concert", que es
el más que fantástico nombre de ese lugar
aledaño a la plaza de un nombre no tan
imaginativo y que se repite en todas las
ciudades y pueblos venezolanos: Plaza
Bolívar.
Llegué
al café, como lo hacía casi todos los
sábados, luego de comprar los infaltables
periódicos que acompañan mi ocio de fin de
semana. Saludé al dueño del local, Naim,
un personaje al que me unen afectos y
proximidades parentales y que luego de un
periplo que lo llevó a no pocos países,
regresó, como dicen que regresan los hijos
pródigos, a Angostura a vender café, jugos
y empanadas en cuatro idiomas, que son los
que aprendió entre su vida de estudiante y
la de vagamundo. Estaba, también, el
infaltable compadre de Naim, el poeta
Pedro Ostty, ocupado en resolver el día a
día con la venta de libros, propios y
ajenos.
Ya
Pedro había establecido su particular
diálogo de mercader de libros con los
desconocidos, a todas luces extranjeros,
ofreciéndole su mercancía. Españoles, dijo
Pedro, dirigiéndose a mí. Catalanes,
rectificaron aquellos, mientras me los
presentaba, al mismo tiempo en que el
poeta Ostty confesaba mi aún tibio acto de
fe con el mundo: la de ejercer, con
pausas, a veces prolongadas, el "oficio"
de poeta.
Recuerdo que Pedro les vendió Agrio de
colmena, un poemario de Francisco Arévalo
como si fuera de su autoría, con la
silenciosa complicidad de Naim y mía.
Firmó el libro, usurpando el nombre del
autor, que es nuestro amigo, y tomó el
dinero pensando, como siempre lo hace, en
que había salvado el día. (Luego me
explicó que había dicho que él no era él
si no Francisco, porque a la gente le
gusta llevarse, su ojo y olfato de
vendedor de libros así se lo habían
enseñado, los libros firmados por sus
autores) (Además a un poeta se le perdona
una travesura, concluyó no sin picardía).
Intime
con los cuatro catalanes, de Arenys del
Mar para ser más precisos. Supe que ya
llevaban un mes en Venezuela, que habían
estado en Mérida y que habían venido a
Angostura buscando el Orinoco, aún más
soberbio que el que recorre la ficción de
Verne, y Canaima, donde las aguas se
desprenden en complicidad con el infinito.
Supe,
también, que Olga y Paco son profesores,
en su ciudad, de letras en educación
secundaria, que viajaban frecuentemente,
no con el desfallecido ánimo del turista,
sino que lo hacían para conocer la
literatura de los países visitados, que
regresaban a ¿España?, a Catalunya, sí,
con un equipaje sorprendido y enriquecido
gratamente por poetas y narradores
venezolanos, y que mantenían una punto com
dedicada a la literatura hispanoamericana.
Y que, además, tenían en mente la creación
de una editorial. Un proyecto que,
viniendo de catalanes, editores como
pocos, ya podía considerarse como hecho
predecible.
Tres w
punto sololiteratura punto com, es la
excelente página que mantienen Olga y
Paco. Allí están Borges, Sabines, Paz,
Sábato, Cortázar, García Márquez, Bolaños.
Allí están todos los países de América
Latina, con sus datos geográficos,
históricos, políticos. Y allí están los
escritores de cada uno de los países, los
más y los menos conocidos, que es decir
leídos. Y que están debido al trabajo y la
perseverancia de Olga y Paco.
Hoy
recibí un correo electrónico, acaso el
único correo que ahora se recibe, de mis
amigos catalanes. Me avisan de la
publicación en su sello editorial de la
novela del escritor aragonés -la península
parece que sólo es eso, una península de
nacionalidades- Javier Martín, prologado
por Enrique Vila-Matas.
No es
el primer correo que recibo informándome
de la publicación de alguna obra por
"Candaya", que así se llama la editorial
que han echado a la buena de los lectores
Olga y Paco. Ya llevan varios títulos en
poesía y narrativa. Y, estoy seguro,
vendrán otros.
Era,
como dije, previsible. Desde aquél día en
Angostura y hasta la próxima en Arenys del
Mar.
http://www.correodelcaroni.com/seccion.asp?pid=43&sid=2125¬id=110486&fecha=10/17/2004
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