Diario de Teruel, Viernes, 13 de mayo de 2005

Metrópolis

"Cenamos con Avelino"

ANTONIO LOSANTOS

Prefiero no hablar de la muerte, así que te lo diré al principio y luego iremos a lo importante, que es hablar de la vida, aunque sea bajo el arrullo de los recuerdos. Esta tarde se presenta en Teruel Mientras cenan con nosotros los amigos (ed. Candaya), el libro que Avelino Hernández dejó sin publicar. Avelino murió en julio de 2003; ahora esa novela póstuma puede estar ya en tus manos, delante de tus ojos cautivos, conmoviéndote. La literatura es una forma de vida inextinguible.

Está la muerte en ese libro, que tiene mucho de (pre)sentido testamento; pero está antes que nada la vida, los amigos atados a la memoria como un tronco a la tierra. Muy cerca del final Avelino habla de mayo, «tiempo de ruiseñores», dice, «cientos de ruiseñores entre las frondas, cantando, cantando a la vez todos en aquella hora de la tarde». Aquí también si quieres, en los pequeños jardines primaverales de la metrópolis, puedes frecuentar el fragor de los ruiseñores, mayo recobrando el vigor de la vida, mayo exultante. Los escucho durante las atardecidas, y suenan como en esas páginas.

De todos los placeres que encontrarás en la novela verás que hay uno que va siendo el placer verdadero: los amigos. Ya sé que el mundo es una farsa y que nos asfixia la tontería: aquí te digo a veces que no me creo nada. Sé que tú tampoco. Ni nadie. El peso de las convenciones, la voracidad de las apariencias, ese paisaje de hormigón y desdicha que calla a los ruiseñores, ese muro. Ese muro tiene una grieta.

Te gustará Mientras cenan con nosotros los amigos. Sus historias se cuelan por la grieta del muro. Querrás tener esos amigos, esa casa junto a un río, esa parra rebosante, ese vino lento y compartido, esos nocturnos relatos alrededor de la mesa, con el alba al acecho.

De algún modo querrás ser como Avelino, que insiste en que nuestra propia vida, la de cada uno, es la única obra de arte. Una verdad a medias, por supuesto: el arte de la vida consiste en permanecer, como él, para siempre entre los amigos. Inextinguiblemente.