Bienvenidos a Candaya
Jorge de Arco
Cádiz Información / Jerez Información y Arcos Información. 6 de mayo de 2004
Bajo el título de "Candaya" -aquel reino de ficción al que Don Quijote y Sancho pretendían llegar -para acabar con el maléfico gigante Malambruno-, nace un nuevo y sugestivo proyecto editorial. Y lo hace con la intención de dar cabida a un nutrido grupo de autores hispanoamericanos que, debido a los problemas económicos de sus países de origen y a la manifiesta parcialidad de las casas editoriales, no encuentran el apoyo ni el espacio necesario para promocionarse. Abren la colección dos poemarios de muy distinto corte. Contra la vida de quieta de Elvio Romero y Sílabas de arena de Antonio Tello (Febrero, 2004. Barcelona).
El primero de ellos, es una sobria antología del citado vate paraguayo Elvio Romero. Nacido en 1926, está hoy considerado como el poeta vivo más importante de esta tierra guaraní. Noventa y nueve son los poemas aquí reunidos, que recorren cronológicamente sus trece libros. Tras las revuelta de 1947 y el inicio de las sucesivas dictaduras paraguayas -candentes hasta la caída de Stroessner, en 1989-, Romero se vio obligado a exiliarse a Argentina, desde donde ha pergeñado la gran mayoría de su obra. El descubrimiento de un álbum materno con poemas de Darío, Nervo, Nájera... le hizo fijar un rumbo muy distinto al que su humilde condición parecía conducirle. Incluido en la Generación del 40, junto a Roa Bastos, Campos Cervera..., ha sabido armar un personalísimo universo lírico, en donde se adivinan tres núcleos temáticos bien definidos: la lucha social, la evocación de la patria perdida y el amor. José Vicente Peiró anota en su prefacio que "Elvio Romero es un poeta de la vida, de la vida plausible y posible...". Dominador de los metros y las formas, acomoda su decir con sabio son: "Hay cuestas y hay declives / hay en tu piel suaves territorios de nubes sensitivas / hay humos y adherencias de ardorosa madera / hay una sombra ilesa que escapa del asedio / si te miro desnuda". Repetidas veces, lejano de sus gentes y de su cuna, ha tornado íntimo cántico su diario de ausencias: "Debe, allá, estar lloviendo; (...) Siempre se me ha hecho tarde entre los tilos / serranos, a la hora de volver, anochecido / allá lejos, cuando aún no sabía / que no fuera a volver, que se ha hecho tarde"... Hermosa propuesta la de este hondo poeta, pertinentemente rescatado y redivivo.
Con "Sílabas de arena", Antonio Tello (Argentina, 1947) hace su debut poético. Tras ser amenazado de muerte, consiguió huir de Argentina y establecerse en Barcelona. Autor polifacético, apuesta en este primer poemario por un tono vanguardista con el que intenta aprehender la conciencia histórica de las palabras. Una simbología metafísica roza su cósmico lenguaje para ir más allá de la realidad y alcanzar una total comunión con la alquimia verbalizadora del tiempo y del espacio. "La voz que sucumbe a la angustia / es inaudible. Incapaz de traspasar / sus lindes se habla a sí misma (...) Voces del mundo mullen la sombra / Detritos del sonido. Gestos del morir / Humus de la vida bajo las hojas". No le falta razón a Cristina Peri Rossi cuando anota en su prólogo que la función de la poesía en el autor argentino es "conjurar el olvido: tarea vasta e interminable...”.
El cuidado en el diseño, el rigor tipográfico y el CD que se adjunta con las voces de los poetas, enriquecen aún más este noble propósito editorial, al que deseamos, desde aquí, muy larga vida.