Sábado, 18 de marzo de 2006

Número: 1111   

 

 

 

LITERATURA. DIEGO TRELLES I ESCRITOR

  

 

"Un escritor no puede ser epígono de otro"

 

 


Un asesinato, cuatro personajes fascinados por la literatura, un retrato al submundo limeño y un ejercicio estilístico propio de un cámara minucioso. El autor peruano llega a Palma con ´El círculo de los escritores asesinos´

LOURDES DURÁN. PALMA.

Hay una cierta tradición literaria de matar en ficción a algunos de los protagonistas habituales del universo literario: escritores, críticos, agentes. Tomas de Quincey fue más lejos, mucho antes, y desde la literatura perfiló el asesinato como un arte. Diego Trelles -Lima, 1977- bucea en el "parricidio literario" porque "para encontrar tu propia voz, uno intenta apagar la del maestro". Palma asistió ayer a la reunión de El círculo de los escritores asesinos, novela de Trelles editada por Candaya, y con un prólogo del reciente premio Alfaguara, Santiago Roncagliolo.
El libro está hecho en base a cuatro manuscritos que maneja un enigmático personaje, Alejandro Sawa, escritor que ya en el inicio pone en jaque al lector: "Lo que está a punto de leer no es una novela sino un documento testimonial". Trelles explica: "Juego con la duda, con descolocar al lector desde el principio. La novela está articulada en manuscritos y las notas a pie de página es para dar un ficticio aire enciclopédico. Que parezca clásico desde la parodia. Así cuestiona mi autoridad como autor".
Tres hombres y una mujer integran el Círculo, que los concentra por su denominador común: su pasión por la literatura y el cine. Un asesinato, el del crítico García Ordóñez, en el fondo de un pozo negro. La huella de Julio Cortázar, del Círculo de la Serpiente de su novela Rayuela, gravita en Trelles. "Sí hay un cierto homenaje a Cortázar, sólo que este círculo es versión Perú, el de la Lima más underground. En Rayuela se invita al lector a muchas direcciones. Me interesó que desde el boom se hiciera partícipe al lector".
Diego Trelles vive en Austin, Texas. Allí imparte clases y escribe crítica cinematográfica y musical. Perú le sale en la tinta: "Hay mucho de la realidad de Lima oblicuamente. Es el Perú de Alan García, Fujimori pero mi mirada es subterránea, hacia los desplazados. Aún así, los escritores protagonistas están desplazados, los manuscritos llegan desde Austin, África, el Caribe y Lima. Mi afán en literatura es totalizador no se ciñe a Perú". Se separa, entonces, de ciertos ´padres´ como Bryce Echenique o Julio Ramón Ribeyro y coetáneos como Jorge Baily. "Bryce ridiculiza a la burguesía limeña a la que él pertenece y Baily también; éste a partir de la homosexualidad en un país tan machista como el mío. En mi caso mi relación es más cercana al primer Bruce al de Huerto cerrado. Baily es un escritor mediático".
No obvia, quizá porque no puede o quiere, el cine en su cocina literaria. "Las técnicas de cine son primordiales en la estructura de la novela. Me sorprendió mucho Godard como rompe las continuidades, sus cameos. Le dio libertad a mi literatura". La impronta cinematográfica en El círculo de los escritores asesinos tiende un puente al western Grupo salvaje, de Sam Peckinpack. "Es la lealtad en el grupo y cómo se destruye. Tiene que romperse para que funcione la trama", recuerda Diego Trelles.
Roberto Bolaño es mencionado en varias ocasiones por el escritor, aunque reconoce estar fuera de la huella. Con todo, "quise conocerlo y cuando estaba en Burdeos, escribiendo esta novela, le envié una carta porque no quería un contacto por mail. No supe de él hasta que un amigo común le habló de mí y él contesto: ´¡ah, Trelles. Es el que escribe con humildad!" Era lo que necesitaba en aquel momento y quise conocerlo. ¡A los tres meses moría a los 50 años!", Tras el relato, concede que "si uno quiere ser escritor, no puede ser epígono de ningún otro".

El hombre de los ´Cachorros´

Pasa de puntillas por Mario Vargas LLosa hasta ser interrogado sobre el silencio. "A mí me influyó mucho. Después de leer Los cachorros decidí ser escritor, sólo que se me acabó de alguna manera. Sigo pensando que es uno de los mejores. En mi libro hay un homenaje ambiguo a él cuando dos personajes le esperan, quieren verlo, siempre desde abajo. Vargas Llosa es el padre literario para una generación anterior a la mía".
Autor de Hudson el redentor (y otros relatos edificantes sobre el fracaso), Trelles admite "ver las cosas como entornos literarios. Me gusta pensar mi mundo literario como algo redondo. En esa novela hay muchos guiños-juegos. Me interesan las historias cruzadas, las entradas de personajes que no vuelven como Hitchcock hacía en sus películas".
Incondicional del Quijote de Cervantes -"es la mejor novela de toda la historia"-, conoce España "incluso tuve una novia en San Sebastián", y concede que "cruzar el charco para los escritores latinoamericanos nos es muy difícil pese al talento y al buen momento de literatura que hay ahora en Perú". De ahí su agradecimiento a la editorial
Candaya, que le ha editado y lo presenta en España. "La gesta Candaya es heroica, viaja conmigo. Paco Robles me dijo cuando me contó la idea de la editorial que era una apuesta al vacío". Olga de la editorial sonríe. Planean ya una viaje a Perú para presentar allí El círculo de los escritores asesinos, una novela o no, llena de claves limeñas, de guiños al mundo cruel que rodea las letras.