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Javier Martín presentó ayer en el Club DIARIO de MALLORCA ´Morir
en agosto´, acompañado por Miquel Àngel Lladó y Olga Martínez
LOURDES DURÁN. PALMA.
Acompañado por Olga Martínez, una aventurera editora que vive
"con intensidad" el haber parido Candaya, la editorial que ha
confiado en Javier Martín, éste fue introducido por otro colega,
Miquel Àngel Lladó. Morir en agosto es la primera novela
publicada por Martín, aunque "cuesta creerlo porque es una
narración sólida y contundente", enfatizó Martínez, que ayer se
hizo objeto de seducción en el Club DIARIO de MALLORCA.
Al hilo de afirmaciones como la de que "escribimos para
reinventarnos", considerada por Miquel Àngel Lladó, la de ayer
fue una cita con la letra y las vísceras que la configuran. La
materia que hace que uno se ponga a escribir y otros adquieran
el "vicio inofensivo", según Martín, de leer.
"Hablar de literatura es difícil, siempre me ha dado la
sensación de que es perder el tiempo o que se está mintiendo. El
colmo de las dudas ya es hablar de lo que uno escribe", empezó
diciendo el autor de Morir en agosto. Éste confesó que "está
escrita en Barcelona desde el deseo de conventirme en
extranjero", a propósito de su actual residencia en Kazajastán
en calidad de su trabajo como canciller.
Circulan por esa "telaraña de sensaciones agridulces", como
poéticamente describió Lladó la novela de Javier Martín, voces y
ecos de Bolaño, Vila-Matas, Leopoldo Maria Panero, García
Márquez, Cortázar, todos en uno, el protagonista Santos Puebla.
Memoria
"La novela mantiene una difícil relación con su pasado, el
quiero o no quiero recuperarlo. Reflexiona sobre la memoria,
principal alimenta de la literatura como bien dijo Roberto
Bolaño. Para mí verdad y mentira son dos realidades difíciles de
delimitar", expresó el autor de Morir en agosto. Sin embargo, su
protagonista le echa un pulso y acaba creyendo que la verdad
existe. "Yo sigo teniendo mis dudas", contestó el autor.
Su narración, perlada de frases certeras como la de Julián Ríos
"la obsesión por la seguridad es la plaga de nuestro siglo",
incita a la lectura. Martín sólo pudo hacerlo a través de un
corto parlamento que eludía conscientemente cualquier
barroquismo. "Morir en agosto es novela de la literatura, de los
que decidimos escribir sin saber qué hormona o aminoácido nos lo
dicta, de la enfermedad que supone la literatura y de esa
memoria que, sin duda, deforma la realidad".
Para Olga Martínez de Candaya que Mallorca sea el primer
escenario de presentación de la obra "es un signo de buen
augurio". La isla es para ella "parte de mi biografía mítica y
sentimental". La "tribu Candaya" quiso acompañarla, incluso los
amigos ausentes que ella mismo mencionó, Epicuro y Avelino
Hernández. |