Mariano Mastandrea, un escritor solitario y
telediadicto, recorre diariamente en tren
subterráneo la ciudad de Buenos Aires, esperando
descubrir algún lector de su novela Una eternidad,
que languidece apilada en las mesas de saldos de las
librerías de la calle Corrientes.
El
encuentro con Camila Pereyra, conocida por los
empleados del Jardín Botánico como la “loca de los
libros”, será el inicio de una destructiva historia
de amor que superpone dos intensidades (la de la
lectura y la de los sentidos) y que convierte la
pasión y la vida en representación e impostura.
La
interpretación de un libro
describe dos sociopatías universales que tienden a
desaparecer: la del escritor romántico que junta
mugre en su campana de cristal (en el caso de
Mastandrea un monoambiente sin ventilación) y que
piensa que no hay destino artístico de mayor gloria
que el del fracaso y la incomprensión; y la de la
lectora bovarista que cree que la literatura es la
única realidad en la que se puede vivir, una verdad
que ella misma ilustra invadiendo la habitación
de Mastandrea con pequeños cuadros de Hooper en los
que las mujeres leen o enloquecen.
Hombre y mujer, novelista y groupie,
literatura y vida, placer y adicción. La
interpretación de un libro es una comedia de
desencuentros que intenta responder a una pregunta
llena de trampas: ¿quién es más importante en la
experiencia compartida de la literatura: el que lee
o el que escribe?
Juan José Becerra nació en Junín, Buenos Aires, en
1965. Es autor de los ensayos Grasa (2007),
La Vaca. Viaje a la pampa carnívora
(2007) y Patriotas (2009); y de las novelas
Santo (1994), Atlántida (2001),
Miles de años (2004) y Toda la verdad
(2010). Sus artículos aparecen con regularidad en
publicaciones argentinas e internacionales. Desde
1996 escribe en la edición latinoamericana de
Les Inrockuptibles.
“Narrar una novela en
la que nada pasa, pero escribirla como si pasaran
cosas tremendas a cada página: esta formulación
-cuyos referentes podrían ser Juan José Saer y
Sergio Chejfec - es retomada por Juan José Becerra
de una manera brillante.” (Martín Kohan, sobre
Santo).
“Desde su primera
novela, Santo, Juan José Becerra ha ido
ajustando un hipnótico procedimiento narrativo que
proyecta en hombres particulares -Santo, Rosales y
ahora Castellanos- la soledad entera de la especie”.
(Oliveiro Coelho sobre Miles de años).
“Si, como dice Martín
Caparrós, escribir sirve para pensar, Juan José
Becerra no es otra cosa que una máquina de narrar,
es decir, un mecanismo capaz de transformar, línea
tras línea, el pensamiento en acto”. (Maximiliano
Tomás, sobre La vaca. Viaje a la pampa
carnívora).
"En Becerra se entrecruzan de un modo
brutal, sin anestesia, el novelista obsesivo de la
forma y el perro de presa excitado por el olor de la
escoria.”
(Alan Pauls sobre
Toda la verdad).
Un fragmento de
La interpretación de un libro
Dosier
de prensa
(PDF)
Dosier
de prensa (Word)