III

 

Emigramos

torpes aves

las más rezagadas

las sin bitácora.

 

De haberlo sabido

no habríamos cambiado por nada del mundo

esa tierra

ese barro bajo nuestros pies.

 

 

 

IX

 

De nada sirve la calma

si no hay sosiego

 

de nada el paraíso

si es sólo tránsito.

 

 

 

XIX

 

Voy por la casa

nadie parece darse cuenta

de que voy

inclinada hacia adelante

por el peso de la piedra.

 

Voy por la casa

como un eco sin retorno.

 

Busco mi libro

mi lápiz

pronuncio mis habladurías

me visto para la ocasión

 

le salgo al día como un trasnocho.

 

Voy por la calle

como por la casa

como por la vida.

 

 

 XXVI

 

Los niños de mi calle

no saben quién soy

no saben que conozco

el solar donde guardan

celosamente los sueños

 

que ese hueco en la pared es obra mía

 

no saben que conozco

la viga por donde se llega al otro lado.

 

Creen que vengo de lejos

con un mapa

que allí he de volver.

 

Si pudiera

les diría

 

pero ni quiero

ni quieren.

 

 

 

XLIII

 

Mis hijos no llevan

el páramo en el alma.

 

Qué memoria será

su memoria

 

qué se teje

en esta geografía

de cal y Mediterráneo

 

Mis hijos aman el mar

el olor del salitre

irá a conmoverlos

allí donde estén

 

como la niebla de los picachos

como la hoja del frailejón

 

la sabina

la pitiusa

 

nos hará de puente

una canción de Serrat.