Narrativa - Narrativa

Novela de una novela

Por Arturo García Ramos

ABC, Blanco y Negro Cultural. Sábado, 24 de junio de 2006


 

 

 

 

 

 

 

Lluvia
Victoria de Stefano

Candaya. Barcelona, 2006
182 páginas, 15 euros

 



La escritura habla sobre el acto de escribir en esta obra de la venezolana Victoria de Stefano. Lluvia es un rendido homenaje a la lectura y a la escritura al tiempo que una exaltación del proceso de construcción de lo humano a través de la vida interior y el trato con la imaginación. Prosa de imantación, de divagación, Lluvia nos presenta a una escritora cuyo empeño es la invención de una novela que lleva ese título. La lluvia es una imagen, un símbolo del recogimiento de la protagonista. El agua despierta sus sentidos externos ?la belleza del atardecer o la naturaleza, la compasión humana? y, como una antena alerta, esas sensaciones van sugiriendo en su interior las asociaciones que darán lugar a la escritura: la evocación de los recuerdos, las correspondencias con lo que ha leído en la nómina de autores escogidos, Kafka, Proust, Rilke. El libro toma la forma de un diario porque la autora quiere que percibamos la escritura como la búsqueda de algo, no su consecución; en absoluto acuerdo con la idea de Paul Klee de que «el devenir está por encima del ser». El diario le permite la incursión en la vida y en la estética al tiempo que desarrolla la simulación de que la obra se hace ante nuestros ojos, como si asistiéramos a su puesta en escena. La divagación sustituye a la trama porque, como Conrad ?uno de los escritores admirados por De Stefano?, piensa que la literatura debe significar no por el episodio, sino por el resplandor que produce. Vista así, Lluvia pertenece a la estirpe de obras que consideran que la escritura es más que un mero entretenimiento o un ejercicio de virtuosismo. Tras el abandono de la intriga, de la obra construida en torno a una historia, hay un reto expresivo que nos advierte sobre la necesidad de vivir hacia adentro. Sólo se vive verdaderamente en tanto somos capaces de configurar ese mundo interior personal y apenas parcialmente transferible a través del arte. De Stefano nos predica como Kant: «No hay mundo, sólo conciencia de los fenómenos del mundo». Novela sensible y exquisita, Lluvia es la historia de un alma con la que cualquier lector se identifica, y goza.