|
|
Victoria de Stefano y José Carlos Llop, ayer en la presentación de
´Lluvia´. |
| |
|
|
|
De la mano de Ednodio Quintero, otro de los
puntales de la literatura venezolana, y vindicada su presentación en España
por Enrique Vila-Matas, Victoria de Stefano alcanzar esta vereda gracias a
la labor editorial de Candaya. Su novela Lluvia introduce la letra de "una
de las mejores escritoras(es) de mi país, Venezuela", dijo Quintero.
Ella, con 64 años y siete títulos editados -destaca Historias de la marcha a
pie, finalista del Rómulo Gallegos que ganó Roberto Bolaño en 1999-, sonríe
apenas. Son los ojos los que brillan.
"Un escritor se alimenta de lo que ve, escucha, mira... De todo", señala
quien, en Lluvia, despliega un inconsciente homenaje a la historia oral.
Quizá porque ella fue mecida por las historias que le contó el padre cuando
Victoria de Stefano dejó la Italia del fascismo para acabar en tierra
criolla. "El exilio ha sido habitual en mi vida. Primero con mis padres. Le
recuerdo a él contándonos historias de Julio Verne y del soberbio Orinoco.
Con 5 años apenas no sentí el dolor de la pérdida pero sentí la nostalgia
que ellos sí tenían de Italia", comenta.
Muchos años después, su marido, integrante de la guerrilla, tuvo que escapar
de la dictadura venezolana para ir haciendo vida en países como Argelia, en
ciudades como Zurich y París "donde descubrí el invierno" , en el Chile de
Allende y en Sitges "donde podías tener una mayor calidad de vida".
Victoria de Stefano sitúa su literatura cercana al llamado "alto
posmodernismo" donde "no me interesa el género narrativo clásico sino que
trabajo la ficción vivida desde la subjetividad". De ahí que ayer se
mostrara encantada que la presentara en la feria, además de Quintero, José
Carlos Llop, colaborador de DIARIO de MALLORCA "porque rompe los géneros
como hacen Bolaños, Vila-Matas, Sebald y Thomas Berhandt".
De éstos últimos se identifica "en cierta morosidad" que también encuentra
en la obra de Clarice Lispector y en Mrs Dalloway, de Virginia Woolf. No es
casual, entonces, que la protagonista de Lluvia se llame Clarice.
La trama avanza a partir de los encuentros entre ella, la escritora que sube
y baja de una casa en la que se encuentra con un jardinero, quien le narra
historias que la tienen hechizada. "La protagonista tiene mucho de mi. El
escritor se enfrenta con su personaje aunque le preste cierta forma de
vida", asegura Victoria de Stefano.
Atraída por "el azar", cuenta que el paso del cometa Halley, "del que mi
padre hablaba y que también surge en los diarios de Kafka, me interesa
porque me permite ampliar el mapa de las referencias, de la realidad que
forma".
De la misma manera que no oculta la autora de La noche llama a la noche, que
"la lluvia es metáfora de la melancolía, la tristeza y saturnina". Así la
caída de un árbol por la lluvia la sitúan cerca de Faulkner cuando éste dijo
que "las grandes tragedias naturales, las catástrofes, son un tema
explorable". Una vez más, el recuerdo autobiográfica salta a sus páginas.
"Una hermana y un hermano murieron en el terremoto de 1967", cuenta.
Candaya ha sido la primera editorial española que ha decidido publicarla
para el lector de este país. Victoria de Stefano lo celebra al tiempo que no
se explica "el enigma por resolver de que "tras el boom y la muerte de
Franco, los españoles que tienen mayor apertura, dejan de lado la literatura
latinoamericana;la de mi país es la menor conocida. ¡Misterio!".
|