24 de junio de 2006

 

¿Dónde estaba Victoria de Stefano?

La editorial Candaya anda empeñada en descubrirnos escritores más que excelentes. Después del peruano Diego Trelles Paz viene ahora la venezolana Victoria de Stefano, con su novela Lluvia. Repito: ¿dónde estaba escondida esta escritora? Encuentro en ella una prosa asombrada, asomada a la contemplación de los detalles y gestos más nimios de su alrededor. De nuestro alrededor. Una prosa escrita al ritmo de la lluvia y de su indagación estética… Una prosa que requiere demora porque anda empeñada en el amor por la entraña de las cosas. Como dice la autora en frase memorable: "Deseaba para su fraseo la intimidad áspera de lo que ha sido batido con el duro temple de adentro".

El inicio está en la lluvia. Desde ella germina la acción, y las palabras. La escritora -que es su propio personaje a pesar de Clarice Lispector o Clarice Daloway- escucha cómo el cielo destila su memoria en un aguacero de recuerdos. Los sentidos convocan lo mejor de sí misma en sentimientos que son el cimiento de su arte. La acción es ya contemplación. "Habiéndolos visto crecer a todos", "propensa como era a ver más cosas de las que había en las cosas", "se empinó a mirar hacia fuera". No hay casi página en la que no se mire, se asome, se vea, se levante la vista, se contemple. Y habla con José, el jardinero. De sus hijos, de las plantas… Mientras la lluvia va puntualizando la escritura, intentando descubrir el "estado de gracia de la creación".

En la segunda mitad del libro la narración toma forma de Diario. Un mucho a la manera de los diarios de Gombrowicz (Seix-Barral), al que cita. Como cita a tantos y tantos otros escritores. La mirada sigue unida indisolublemente a la palabra que la dibuja e interpreta. "Para hacer tolerable la vida es necesario que esté dirigida por el esfuerzo y la excitación de una mirada que la supere". El alma de las palabras es la medida de una belleza que anhelamos, la cosmovisión de una realidad que sólo existe si es leída. Señoras y señores, una delicia de libro. Inolvidable. Les presento a Victoria de Stefano, una escritora que está más allá de la lluvia.