Revista De Cultura Lateral. Abril De 2004. Número 112

Poesía

CONTRA LA VIDA QUIETA

Elvio Romero
Candaya, Canet de Mar, 2003
Contiene CD con la voz del autor y de Rafael Alberti
284 págs., 15 €

Desde su silencioso retiro en Buenos Aires, Elvio Romero (Yegros, Paraguay, 1926) nos ofrece la fuerza y belleza de su poesía, recogida en Contra la vida quieta, una ambiciosa antología que recorre sus trece libros de poesía. Elvio Romero refleja en su poesía la esencia de la tierra donde nació. Aquella tierra de ríos y cascadas, de regiones selváticas y campos resecos de los indios guaraníes. Aunque conoció el dolor del exilio y fue un viajero infatigable, su voz se nutre de un lenguaje con el que aprendió a nombrar el mundo. Con esa voz canta a la tierra dura y magnánima, al trabajo, que debiera ser un acto de libertad -y no causa de opresión-, y al amor, como fuerza que redime y salva.

La poesía de Elvio Romero se opone a la resignación y a la indiferencia. Por eso dice de él Rafael Alberti: "Las alas, sí, las alas / contra la vida quieta. / Cante, llore el poeta / volando entre las balas". Como su amigo León Felipe, Elvio Romero asume los ritmos del sentimiento colectivo con acento propio y entrega a su lector el sentido liberador de la palabra poética. Dice Elvio: "Heme aquí, con los de mi camino: / el Justo, el Pobre, el Perseguido / y el Rebelde. De parte alguna vino / mi voz, sino de ellos. (...) / Se me fue dado este cantar por ellos. / Heme aquí, derramado en mi camino". Un rasgo fundamental de la poesía de Elvio Romero es el trabajo del poema: la ordenación interior, los latidos rítmicos de los versos, el espacio metafórico y la fluencia de símbolos; todo en su poesía es un movimiento en el que se trata la tierra, los gestos humanos, los sueños: "Éste es el aire, el aire venturoso / en viaje hacia el rumor y la espesura / de esa fuerza de imán y de hermosura / que orla tus labios con lo más dichoso". La reivindicación de la dignidad del trabajo humano genera otro movimiento que convierte el instrumento poético en arma, para luchar y esperar el tiempo de la justicia y de la libertad. Se trata de un movimiento solidario para redimir a los oprimidos con la palabra del poeta.

Finalmente, el movimiento poético encuentra su caudal firme, la plenitud exacta, en el tema del amor, que en la juventud es fuego, y en la vejez, lumbre. Elvio trata el amor como un sentimiento abarcador que se dirige a todas las dimensiones humanas. En un juego de contrastes, se llega al equilibrio y acaba borrando los límites que enfrentan a los contrarios para reconciliarlos en un gesto universal.

TERESA MARTÍN TAFFAREL