LITERATURA

Avelino Hernández regresa a ´cenar con los amigos´

Publicada por la editorial Candaya dos años después de la muerte del escritor, la novela ´Mientras cenan con nosotros los amigos´ alcanza su segunda edición. Hoy se presenta en Deià

LOURDES DURÁN. PALMA.

Avelino Hernández no está. Murió dos años atrás en Selva. Dejó una novela, Mientras cenan con nosotros los amigos no como legado sino "testamento literario", tal y como expresa su compañera de viaje, Teresa Ordinas. Publicada por la editorial Candaya, alcanza al mes escaso de su salida a la calle la segunda edición. Hoy se presenta en el monasterio de Miramar, en Deià, acompañada de música, palabras y, sin dudarlo, amigos.
"Avelino escribía lentamente. Estuvo con esta narración cinco
o seis años, los últimos de su vida. Releía mucho. No tenía prisa por publicar. En el tránsito del último año de su vida la pulió. Sí la considero testamento literario porque en ella compendió su forma de ver la vida", dijo ayer Teresa Ordinas.
Al hilo de un personaje real, Marta, Avelino Hernández va insinuando qué importa en la vida, sin lecciones de moral; los "valores y sus opuestos que hay en las personas", recordó Ordinas.
Texto "muy bien estructurado", a juicio de Antoni Serra, no ocultó "haberme emocionado como pocas veces" al leer la carta final del libro: Un poema de amor, en la que Avelino Hernández le cuenta a Marta que tiene cáncer, sobre todo, narra el dolor que emanará del fin.
"En todas las novelas que he leído de Avelino he vist
o su gran dimensión humana. Era un insobornable. Escribía tal como él pensaba. Lo veo como una unidad literaria, algo que hoy en día se puede decir de muy pocos escritores", subrayó Antoni Serra.
En su opinión, los "ejes fundamentales" en su obra son "la sensibilidad -no escribe una palabra si no está convencido y tiene valor en el contexto-; la transparencia, y la lucidez. Y todo ello aplicado a un insobornable". No negó que "¡me apasiono cuando hablo de él!"
Para Javier Vellé, el creador junto a Andreu Peris de Las máquinas de Leonardo -publicación que adelantó el relato de Avelino Hernández, Un novedoso artilugio norteamericano para extender mantequilla sobre el pan, y que él mismo incluyó en su última novela- , no hay duda: "Estos libros nos salvan. La calidad de la convocatoria de este libro es consecuencia de su calidad humana".

Julio Llamazares

La editorial Candaya suele acompañar sus ediciones con un prólogo de otro escritor. Es un mano a mano literario o un ceder el testigo que en el caso de esta novela de Avelino Hernández tiene doble significado. Julio Llamazares fue amigo del autor de Los hijos de Jonás, y se reconoce hermanado con esa prosa de Castilla que se escapa de Delibes sin olvidarle. Llamazares no dudó y recordó en su escrito que "si, como dice Gabriel García Márquez, es verdad que uno escribe para tener amigos, Avelino Hernández triunfó como escritor".
Olga Martínez, de la editorial Candaya, recordó ayer cómo están siendo las ´rutas Candaya´ con Mientras cenan con nosotros los amigos. En Barcelona paró y fue presentada por
Carme Riera. "Somos una editorial pequeña. No podemos hacer campañas. Lo que hacemos es tener contacto directo con nuestros autores, que son amigos o se acaban convirtiendo en ello".
Sobre la literatura de Hernández: "Destacaría la poética de lo mínimo que hay en su obra. Su capacidad de sugerir, esos personajes tan humildes y tan dignos. Él apostó por la dignidad".

Diario de Mallorca, Sábado, 11 de junio de 2005