SEGOVIA

Cena con amigos

La Tertulia de los Martes presenta la novela póstuma de Avelino Hernández

 

Texto de/Alfonso Arribas. Fotografía de Antonio de Torre.

UN gran retrato de Avelino Hernández presidió el homenaje que sus colegas segovianos rindieron al escritor y narrador soriano presentando su última obra editada, la novela póstuma titulada Mientras cenan con nosotros los amigos (editorial Candaya). Un homenaje debido por su continuada devoción por estas tierras y por los escritores con los que aquí construía historias.

En el acto de reconocimiento organizado por la Tertulia de los Martes, de la que era habitual seguidor, estuvo presente su viuda, Teresa Ordinas, quien aseguró que Avelino Hernández «vivió como escribió», y quizá esta máxima adquiere una dimensión especial en este su último trabajo, al que definió como «una síntesis de su forma de vivir».


Hay en esta novela continuas referencias a la muerte, sus rituales y sus misterios, aunque casi siempre la vieja de la guadaña aparece envuelta en sarcasmo, frenada con la ironía con la que el escritor despachaba estas cuestiones. Avelino Hernández, retirado plácidamente junto al mar, en la isla de Mallorca, sentía cercan
o su fin y quiso dejar un testamento literario vitalista, para no desdecir su trayectoria y no desdibujar su recuerdo.

Literato de casta

Junto a la viuda intervino el profesor Jesús Hedo, paisano y amigo, quien se deshizo en elogios a la figura de Avelino Hernández tanto para honrar su faceta personal como para describir su trayectoria creativa. «Era un literato de casta, un escritor que, como el Rey Midas, convertía en literatura todo lo que contaba. Y, desde luego, era la amistad», dijo

Respecto a la novela, Hedo quiso destacar una característica por encima de otras: la ternura. Además, advirtió un cierto panteísmo atribuido a su pasión por la naturaleza y celebró su lenguaje pulcro, exquisito y muy depurado, repleto de términos recluidos en el ámbito rural que tanto conocía y amaba Avelino Hernández.

Acompañó también a
Teresa Ordinas Ignacio Sanz, otro de los imprescindibles en las visitas que cursaba a Segovia Avelino Hernández, quien recordó su capacidad para dejar boquiabierto a cualquier auditorio con su pasión por el lenguaje, fuera en intervenciones sobre algún libro reciente o en su faceta bien conocida de narrador oral.

La emoción presidió un act
o sencillo que evitó en casi todo momento la tentación de la tristeza por un amigo que se fue agarrándose a la obra que deja escrita, una herencia literaria y vital muy significativa a la que seguramente ahora se le prestará más atención, como es costumbre para desgracia del gremio.

 

El Norte de Castilla, Jueves, 5 de mayo de 2005