Ítaca es nunca

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Ítaca es nunca es la historia del regreso a un país, a una casa, a la madre. Y allí, junto a la madre que ha perdido la memoria y «emprende cada día/su viaje para siempre», está el clímax del relato, su mayor conmoción. Una madre dejando de ser madre, en una casa dejando de ser casa, en un país dejando de ser país. Una tragedia colectiva, histórica, y un drama íntimo. Pero la poesía no es solo un relato, va siempre más allá. Y es con la poesía como Cristina Falcón Maldonado logra lo imposible: escribir lo que no se puede decir ni callar. Pero país. Pero casa. Pero madre. Sin posesivos, sin posesiones, sin cópula. Como las ausencias en las que se convierten las palabras.

Ítaca es nunca, última parte de la trilogía poética que se inició con

Memoria errante y Borrar el paisaje, es un libro sobre espacios perdidos que nunca recuperamos del todo, sobre el desarraigo y lo que sucede en nosotros cuando ya no tenemos dónde volver, sobre la familia como refugio último, sobre legados luminosos y silenciosos, sobre el pasado que se quiebra para poder ser recobrado.


Cristina Falcón Maldonado nace en Trujillo (Venezuela) con el páramo como telón de fondo de su primera memoria. De 1988 a 1992 vivió en Bolonia y posteriormente en Granada (1992), Ibiza (1996) y Cuenca (desde 2003). Su primer libro de poemas fue Premura Sagrada (Caracas, 1986). En Memoria errante (Candaya, 2009), un desnudo e intenso monólogo poético que fue llevado a escena por el grupo Dèria Teatre, Cristina Falcón Maldonado encara con dureza el desarraigo como destrucción y reconstrucción de uno mismo. Ha sido incluida en las antologías En-obra, poesía venezolana 1983-2008 (2008), El corazón de Venezuela, patria y poesía (2009) y Ellas (2013). Ha escrito numerosos libros infantiles y juveniles en editoriales como Kalandraka o Edebé.


DE LA OBRA DE CRISTINA FALCÓN SE HA DICHO:

“(…) Acaso lo más meritorio de la obra es su ejemplar, deliberado incumplimiento de lo expuesto en el hermoso título: desde el primer verso la maravilla lírica no solo no borra el paisaje, sino que se dedica a reconstruirlo severamente, con un lenguaje luminoso y certero, y unas metáforas perdurables. En ello consiste el inevitable escalofrío de la obra de arte.” Jordi Llavina, La Vanguardia.

“Un gozo para los sentidos, del que la poeta hace partícipe al lector al mostrarle esa lucha gozosa entre el yo poético y la poesía” Enrique Vilagrasa, QuéLeer.

“Invito a los lectores a que se adentren en este mundo despojado e hiriente, pero a la vez conmovido de belleza y exactitud.” Luis Luján Atienza, Olcades Poesía.

“El libro funciona como especie de cronología de un viaje que, sin embargo, es atemporal, porque ocurre a lo largo de la vida” El Nacional (Venezuela)

“Cristina Falcón Maldonado ha escrito un poemario con un lenguaje limpio, puntual, audaz y sensible.” Astrid Lander, Publicarte.

“Este es un poemario elíptico, como la mitad del tiempo. Un arco voltaico se siente en su lectura. Con acento crepuscular llega a su “puerto”. Se detiene, comienza de nuevo. Siempre será un viaje, una permanencia. Un dolor a lo lejos, redondo. Para quedarse.” Alberto Hernández, Ciudad Literaria.

“Sólo cuando la experiencia del poeta trasciende los límites de su biografía el poema revela su verdad y encuentra la forma y la identidad en las almas de aquellos que se acercan a él. La poeta venezolana Cristina Falcón Maldonado lo sabe y sus versos desnudados de cualquier artificio logran conformar un poema conmovedor” Antonio Tello.

“Sencillo, árido, desnudo, simbólico monólogo convertido en poesía…” Andrés Perruca, El obrero digital.


Fragmento de Ítaca es nunca

Dossier de prensa

Cubierta

Fotografía de la autora


CLAVES SOBRE ÍTACA ES NUNCA

1. La poesía de Cristina Falcón Maldonado es un delicado viaje por la intimidad a la vez que por la vida pública: ¿qué dejamos cuando dejamos un país?, ¿en qué nos convertimos cuando dejamos de volver al origen y vivimos en la errancia? Si el tema de la migración había estado presente ya en sus dos libros anteriores, Ítaca es nunca es el libro en el que la autora descubre, y nos descubre, la experiencia de percibir el país de origen desde la distancia, desde el saber que el regreso no ocurrirá nunca.

2. La versificación sencilla de Cristina Falcón le permite una cadencia lenta que recupera no solamente imágenes de un pasado que se va perdiendo en la memoria sino un lenguaje también en desuso: a través de esta serie de poemas, la autora recupera palabras, voces, nombres perdidos por el paso del tiempo, por la modernidad que lo absorbe y lo borra todo, y les da un nuevo sentido desde la lejanía y la voracidad del recuerdo.

3. Ítaca es nunca reconoce que la experiencia es fragmentaria y en lugar de ceder a la desconexión o a la acumulación de retazos, recurre al poema breve, al verso breve, como quien dibuja un friso complejo en el que cada elemento representa un trazo que reconstruye la imagen, inasible, de lo perdido. No se trata, sin embargo, de un poemario anclado en la nostalgia, sino de un libro que se pregunta, y nos pregunta, constantemente, cómo nos relacionamos con los materiales que el tiempo transforma y de qué manera modifican nuestro presente.

4. Todo en Ítaca es nunca tiene un calado intimista y biográfico pero con una trasfondo de crítica social latente concebida desde la distancia de los migrantes con la patria, y la conmoción de esa fractura interior que se produce entre lo perdido para siempre y lo que queda por vivir.

5. Ítaca es nunca, el último libro de la trilogía poética que se inició con Memoria errante (Candaya, 2009) y Borrar el paisaje (Candaya, 2014) nos invita concebir la obra de la Falcón Maldonado como una genealogía del desarraigo, donde el exilio es indisociable a la nostalgia y la nostalgia es una de las formas más intensas de afecto melancólico, materia viva de inspiración poética y del destello lírico.


ÍTACA ES NUNCA en la prensa