Siberia. Un año después. Género: Autor:

«La  experiencia devastadora de sobrevivir a un hijo.»  

Candaya Narrativa, 64

Primera edición: diciembre de 2019

Diseño de la colección: Francesc Fernández

©Imagen de la cubierta: Francesc Fernández

Primera edición: diciembre 2019

ISBN: 978-84-15934-71-4

21×14 cm; 160 páginas.

15,00

Siberia es la escritura de un duelo que se vive en el cuerpo, en la mente y en el lenguaje. Es el duelo de una madre que pierde a su hijo y que abandona la ciudad que ha sido su hogar durante quince años, pero es también la búsqueda de la palabra que exprese, a la vez, el dolor de la ausencia y el hambre por la luz.

Daniela Alcívar Bellolio, una de las voces más honestas y radicales de la literatura ecuatoriana, explora en su primera novela la muerte y el deseo desde un lugar de extrema vulnerabilidad: el de la experiencia de la pérdida. Aquí no existe el artificio del orden narrativo, sino lo conmovedor del caos de un cuerpo doliente, que grita el vacío que lleva adentro y que trabaja una palabra poética e indomesticada, un lenguaje habitado por el miedo, la culpa y la necesidad de sosiego.

Un año después experimenta con la escritura tras el tránsito de la crisis. Si en Siberia lo que se pone en juego es el alcance del dolor mientras acontece, este relato se pregunta por lo que ocurre cuando el paisaje ha retornado aparentemente a la calma, aunque esa calma siga afectada por los espasmos del horror.


Daniela Alcívar Bellolio nació en Guayaquil en 1982, y vivió en Buenos Aires entre 2005 y 2017. Es escritora, crítica literaria, investigadora académica y editora. Ha publicado la novela Siberia (Premio Joaquín Gallegos 2018, Premio La Linares 2018), el libro de relatos Para esta mañana diáfana (2016) y los libros de ensayo Pararrayos. Paisajes, lecturas, memorias (2016) y El silencio de las imágenes (2017). Es editora general en la editorial ecuatoriana Turbina y miembro del Comité Editorial de la revista Sycorax. Actualmente dirige, en Quito, el Centro Cultural Benjamín Carrión.


DE LA OBRA DE DANIELA ALCÍVAR SE HA DICHO:

Siberia aparece para expresar el inaudito esfuerzo de poner en escritura eso que para el común decir pertenece al terreno de lo inefable, de lo indecible, de lo inexpresable, de la ausencia absoluta, de la hendidura en la carne. Ese algo que amenaza con quedarse solamente en balbuceo, silencio, grito.” Alicia Ortega,  Sycorax.

“De estructura fragmentaria, elíptica, con una desorientación propositiva y pulsiones poéticas que enfrentan constantemente al duelo, no es una obra que respeta los modos canónicos de escribir una novela.” Inmersiones, EC.

“La lectura de Siberia es la lectura de una maternidad que ha comprendido esa abyección y esa intensidad: se es madre desde que se teme la muerte del hijo. Se es madre desde que su desaparición mutila el propio cuerpo, lo deforma, lo desquicia. Y todo lo demás es lo demás: la escritura que leemos recurre con maestría a delinear paisajes introspectivos que caen en el tedio, ciudades de olores y ruidos que se evaporan. El lenguaje es hábil e insistente. Las imágenes, múltiples. Las anécdotas, entrañables.” Karina Marín, Soy la Zoila.

“Ese es otro logro de la escritora: logra escapar de la trampa de la autobiografía inundándolo todo con una prosa profunda, reflexiva, que va convirtiéndose en la verdadera protagonista del texto. Porque Daniela pasea, juguetona, por su castillo de la memoria, abriéndonos puertas, mostrándonos pasillos secretos, contándonos historias que nunca sucedieron allí. Va desnudando, impúdicamente, tiempos y espacios que no volverán a ser jamás.” Javier Cevallos Perugachi, Cartón Piedra.

“La mente de esta narradora transita por varios pasajes, esa es su propuesta. Paisajes que se recrean obsesivamente en su cabeza. Habitados por seres que casi no tienen potestad ni poder sobre ellos. Hay paisajes entrañables, otros son eriales. Por eso, es un viaje este libro.” Sandra Araya, La barra espaciadora.

“El texto de Alcívar Bellolio es un trabajo fino, compuesto a la manera de un largo soliloquio, como si en el transcurso de una noche y madrugada, alguien, una mujer, la protagonista de este libro, se sentara a contarte a ti, lector, escucha, todo lo que se le viene a la mente sobre su experiencia terrenal.” Salvador Izquierdo, Libros y Letras.

“Poderosa voz narrativa, las imágenes precisas y visuales, y una profunda emotividad”  Revista Rocinante.

 


OCHO CLAVES SOBRE EL LIBRO

  1. Daniela Alcívar Bellolio, una de las críticas más prominentes del campo cultural ecuatoriano, publica su primera novela y con ella genera nuevos debates alrededor de lo que es el género novelístico actual en Ecuador y Latinoamérica, irrumpiendo con una poética singular en un medio, muchas veces, conservador.
  2. Siberia ha sido considerada la mejor novela publicada en Ecuador entre 2017 y 2018 por el jurado del premio Joaquín Gallegos Lara, el más importante galardón literario ecuatoriano. De la novela, destacaron su “universo vital y humano, de una amplia y conmovedora complejidad, en el escenario de una estructura más bien breve y de un intenso espesor poético”.
  3. El renombrado escritor Salvador Izquierdo ha escrito sobre Daniela Alcívar: “ Luego de deslumbrar con dos libros de ensayo que se fusionan con los estudios visuales y la autobiografía (Pararrayos y El silencio de las imágenes ), ha creado una obra de ficción contundente […]. Un elemento destacable de la novela de Alcívar es su grado de injerencia en el campo de las artes visuales. Siberia como pocas novelas contemporáneas que yo conozco, rinden tributo al paisaje quiteño”.
  4. Las escritoras cruceñas Giovanna Rivero y Magela Baudoin han escrito para la contratapa de la edición boliviana de Siberia: “El talento deslumbrante de esta escritora ecuatoriana no se detiene en la frase retórica, a la hora de narrar el duelo absoluto por la muerte del bebé que acaba de parir. Porque además se arroja a este segundo y radical atrevimiento: escribir una novela autobiográfica en la que las categorías del yo que cuenta y el yo que experimenta y sufre se funden en ese magma inconmensurable que es la narrativa de la vida”.
  5. En Siberia se constituye una “escritura del dolor” en tiempo real, en palabras de la crítica y académica Karina Marín. La fragmentariedad, los saltos temporales, el aparente desorden de los eventos tramados, dan cuenta de un deseo encarnado por transmitir lo indecible: se hace a la tarea de nombrar lo que tiene nombre, la experiencia devastadora de sobrevivir a un hijo.
  6. En esta novela el paisaje (quiteño, guayaquileño, bonaerense) se configura como un personaje más que aparece y se disipa, intriga e interactúa con la protagonista, abonando sus estados de deseo y dolor, acompañando, en silencio o a los gritos, las convulsiones del cuerpo en duelo.
  1. Siberia retrata un personaje que, a causa del dolor al que procura sobrevivir, construye un mundo que bulle en la pura sensación: las causas lógicas se han suspendido tras la muerte del hijo, y lo que quedan son restos de paisaje, huellas del amor y el deseo que laten a veces arbitrariamente, la imagen amada del futuro que no pudo ser.
  1. En un registro desgarradoramente autobiográfico, Siberia muestra a un personaje abierto al mundo, agudo en su capacidad de autocrítica, atravesado de afectos verdaderos que traspasan y superan los mandatos biempensantes de la literatura tradicional. Apuesta por un trabajo sobre la propia voz que permita escuchar un sonido auténtico, y en esa apuesta deja ver los avatares de un cuerpo doliente y profundamente aferrado a la vida.

Fragmento de Siberia. Un año después.

Dossier de prensa

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Siberia. Un año después en la prensa

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